Ante la variedad de problemas que heredó el actual gobierno de la 4T, como las finanzas públicas, la inseguridad y la destrucción del Poder Judicial autónomo, la salida es la negación, es intentar convencer de que no pasa nada, que todo va muy bien. Ahora, niegan que existen campos de exterminio como en Teuchitlán, descalificando a los grupos de buscadoras y a las mismas autoridades estatales.