El algoritmo, desde luego, es sexista, y también misógino, y a ello se debe que la especie "karen" parezca conformarse solo por mujeres
'Shhh'
NEGRO Y CARGADO / José Israel Carranza EN MURAL
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Las habrá visto, muy probablemente, quienquiera que haya tenido la pésima idea de permitir que el algoritmo decida lo que las redes y otros vertederos de la escoria humana le muestran. Es vil, el algoritmo: se goza en arrojarnos a la cara vistazos a lo más deplorable de la realidad -o de sus suplementos-, y aun si uno ha procurado observar ciertas disciplinas o marcarse límites, cualquier desliz mínimo basta para que mane y crezca y lo anegue todo el fluir de inmundicia, bajeza, estupidez y fealdad que parece la sola razón de ser del algoritmo redicho, sin que haya remedio a la vista -o sí lo hay, y es apagar todo y dejar de asomarse a esos cenagales de una buena vez.