OPINIÓN

Los Imperios suelen morir poco a poco, sin apenas percatarse, dando coletazos como una bestia herida

La caída

Jorge Volpi EN MURAL

3 MIN 30 SEG

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Si cayó Roma, que era eterna, ¿por qué no habría de derrumbarse el Imperio Americano? Como ha ocurrido con tantos otros -del asirio al persa, del helénico al árabe, del bizantino al romano-germánico, del turco al español, del británico al soviético-, en la mayor parte de los casos su desmoronamiento no ha sido producto de guerras o invasiones, que más bien han terminado por liquidarlos, sino de sus contradicciones íntimas. La fragilidad de estas inmensas construcciones ficcionales -un imperio es más que su Estado y sus ejércitos: su permanencia depende en buena medida de la eficacia de sus relatos- se encuentra, más bien, en su incapacidad para conciliar las distintas fuerzas que conviven en sus entrañas y de adaptarse a sus inesperadas mutaciones.