OPINIÓN

Las grandes superficies comerciales constituyen un elemento importante en la educación sentimental de las personas

Dos clics

NEGRO Y CARGADO / José Israel Carranza EN MURAL

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El poeta Gerardo Deniz afirmaba que la economía de su casa podía trepidar y quedar en riesgo de desplomarse si él tenía la mala ocurrencia de estrenar zapatos. Tal vez por lo dramático de esa declaración, o bien, porque trasluce la precariedad a la que frecuentemente quedan (quedamos) condenados los letraheridos, como antes se decía con toda cursilería para nombrar a los escribidores, siempre siento que Deniz está viéndome con reproche o alarma cuando estoy por animarme a entrar a una zapatería. A veces esa mirada fantasmal termina por disuadirme: saco cuentas absurdas (cuánta gasolina podría ponerle al coche con eso que me voy a gastar, cuántos birotes estaría quitándole de la boca a mi familia) y lo dejo para después, hasta que al fin me decido y entonces elijo con tanto escrúpulo que parece que ya jamás podré volver a comprar zapatos en toda la vida.