"Mi vida ha sido fácil, soy blanca, alemana, nacida en un país rico; he podido ir a la universidad y tengo el pasaporte correcto. Cuando me di cuenta de todo esto, sentí la obligación moral de ayudar a quien no ha tenido tanta suerte", dijo -durante una entrevista- la joven detenida la semana pasada por violar la ley de inmigración italiana a bordo de un barco a su cargo, cargado de ilegales africanos. Por su osadía humanitaria, en cuanto tocó tierra fue privada de su libertad y catalogada como "pirata ilegal" por el Ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, quien -además- la acusó de oponer resistencia a un buque de guerra que le quiso bloquear el paso.