OPINIÓN

Adiós, Isabel

Guadalupe Loaeza EN MURAL

4 MIN 30 SEG

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¿Por qué borrar los correos de Isabel de Llano? Nos escribíamos muy seguido, sobre todo últimamente porque comentábamos acerca del estado de salud de ambas. De alguna manera compartíamos enfermedades similares: ella padecía cáncer renal, y yo, su tía, un tumor neuroendócrino del hígado. Gracias a los chats nos estuvimos acompañando con mucho cariño, a lo largo de mucho tiempo. A pesar de una enfermedad diagnosticada hace nueve años, lapso en el cual Eduardo, su marido, y sus tres hijos, no se despegaban de ella para nada. Jamás estuvo sola, incluso le adaptaron una habitación especial que semejaba a un cuarto de hospital. Allí recibía un torrente de visitas Isabel, sus amigas de toda la vida y sus familiares. Todo el mundo la quería porque Isabel, a pesar de su estado, ayudaba a todo el mundo. Ella estaba en todo. De allí que cada semana, invariablemente, le mandaba por Whats todos mis textos, mismos que me comentaba con interés y siempre con humor, que le era característico. Otra de las cosas que compartíamos en tono de ironía era nuestro disgusto por la 4T, Trump, Andrés Manuel López Obrador, "ese ha sido el sexenio de las mentiras", y Beatriz Gutiérrez Müller: "Increíble cómo la gente olvida el cero apoyo que les dio a los niños con cáncer y ahora la apoyan", me escribió a raíz de la publicación de su libro Feminismo silencioso. Isabel tenía muchos intereses de todo tipo. Ella quería que ganaran Kamala Harris y Xóchitl Gálvez. Le encantaba, desde que era chiquita, la música de Joan Manuel Serrat. Las dos estábamos tristísimas por la muerte de Alain Delon, "uno de los hombres más guapos del mundo", me escribió.