Miles de jóvenes salen a buscar -por diversos caminos- que la adrenalina les llene las venas y el historial, que la cima del vértigo y la altitud del riesgo les otorguen la sensación de estar viviendo -de alguna manera- al límite. Se preocupan por que nunca se agoten las experiencias que creen necesitar para incluirse en el "top" de sus estándares y para poder gritar desde ahí, que no les afectan ni la indiferencia ni la hostilidad de la sociedad, aunque mientan.